Desde que tengo tarifa plana, a parte de haber dejado de gorronearle al vecino, he descubierto un mundo nuevo de posibilidades: un mundo tan ideal como el de Aladín. Como pueden imaginar, a esta mente inquieta y curiosa la red le proporciona una cantidad ingente de estímulos. Con lo fácil que es una. Noticias, nombres, y clips de audio desconocidos hasta el momento; un constante ir y venir de información que hace que a veces hasta me maree; paquetes de datos recibidos y enviados como en un botellón interminable de bits.
Mientras, el router inalámbrico, ese gran desconocido, no deja de emitir destellos anaranjados, que me hacen replantearme si en realidad no me estarán espiando desde una recóndita dirección IP, al igual que yo espío al Vecino por la ventana hasta que me pilla su novia.
Han sido estos unos días muy intensos. Muchas las emociones que me embargaron ante mi primera canción descargada desde el Emule, el burrito amigo de los niños a los que les gusta la música; las primeras películas en cinetube.es, el portal que te deja verlas sin necesidad de tardar tres días en bajártelas. Y más datos y noticias, incesantes actualizaciones, y dale que dale al F5. Lo dicho, un no parar. Pero, qué poco dura la alegría en casa del pobre, lo que traducido a nuestros días de saturación informativa vendría a ser: qué poquito hemos tardado en abrir una incidencia en la empresa grande y azul (¿Timofónica..?)
Ayer, después de haber hablado por nuestro recién estrenado fijo, éste decidió apagarse. Clonck. Su pantallita se quedó en blanco, su auricular sin señal. Ni qué decir tiene que la tele y el combinado incluido en el kit, también. Mierda, y todavía nos quedaban tres pelis gratis de la promoción.
Sí, lo han adivinado. Aquel hombre ha regresado a mi vida, volvió para arreglar este desaguisado. El instalador confirmó que llegaría de diez a once de la mañana. Bingo. No se lo van a creer, estaba tocando el timbre a las diez menos diez. 'El fallo está en el cable', me dijo al mirar por la ventana, 'es que la instalación esta es una mierda, y encima está hecha por el exterior de la vivienda, con el cable pelao... y como ha llovido se ha sulfatado, y claro, así no hay manera'. Claro que no. Qué poca vergüenza, pensé, que una poquita de lluvia me fastidie a mi esta calidad de vida, no hay derecho. Él a lo suyo, ‘¿tienes celo?’, ya empezamos, ¿y qué más..? ‘una bolsa de plástico de las normales, si tienes por ahí..’ Pues por ahí tenía una del Mercadona, que es la que le he dado para hacer el apaño. Qué poco necesitan algunos para dárselas de McGyver por la vida.
Han sido estos unos días muy intensos. Muchas las emociones que me embargaron ante mi primera canción descargada desde el Emule, el burrito amigo de los niños a los que les gusta la música; las primeras películas en cinetube.es, el portal que te deja verlas sin necesidad de tardar tres días en bajártelas. Y más datos y noticias, incesantes actualizaciones, y dale que dale al F5. Lo dicho, un no parar. Pero, qué poco dura la alegría en casa del pobre, lo que traducido a nuestros días de saturación informativa vendría a ser: qué poquito hemos tardado en abrir una incidencia en la empresa grande y azul (¿Timofónica..?)
Ayer, después de haber hablado por nuestro recién estrenado fijo, éste decidió apagarse. Clonck. Su pantallita se quedó en blanco, su auricular sin señal. Ni qué decir tiene que la tele y el combinado incluido en el kit, también. Mierda, y todavía nos quedaban tres pelis gratis de la promoción.
Sí, lo han adivinado. Aquel hombre ha regresado a mi vida, volvió para arreglar este desaguisado. El instalador confirmó que llegaría de diez a once de la mañana. Bingo. No se lo van a creer, estaba tocando el timbre a las diez menos diez. 'El fallo está en el cable', me dijo al mirar por la ventana, 'es que la instalación esta es una mierda, y encima está hecha por el exterior de la vivienda, con el cable pelao... y como ha llovido se ha sulfatado, y claro, así no hay manera'. Claro que no. Qué poca vergüenza, pensé, que una poquita de lluvia me fastidie a mi esta calidad de vida, no hay derecho. Él a lo suyo, ‘¿tienes celo?’, ya empezamos, ¿y qué más..? ‘una bolsa de plástico de las normales, si tienes por ahí..’ Pues por ahí tenía una del Mercadona, que es la que le he dado para hacer el apaño. Qué poco necesitan algunos para dárselas de McGyver por la vida.
A ver cuánto me dura el arreglo, y esto sin querer lo he dicho en voz alta, y él, claramente ofendido ha contestado a mi desconfianza, ‘tranquila, que esto ya no se rompe, te lo digo yo’, pues si me lo dice él. Claro, que él es la misma persona que me ha dicho 'la próxima vez que tengas algún otro problema, llámame al móvil (¿otro problema? ¿de cualquier índole?) Es que no sabes como es esta empresa, cada vez que abren una incidencia y tengo que venir a reparar algo me lo descuentan del sueldo. Vaya por dios, hombre, aquí ya me ha entrado la pena y he estado ejerciendo de terapeuta con él mientras se reiniciaba la tele... ‘Se han puesto en un plan que no es normal' proseguía el pobre compungido, 'da igual que la avería no tenga nada que ver con una mala instalación, como si tu perro se come el router (¿?) me lo descuentan a mí… por eso prefiero que me llames' Vaya tela. Desde este momento, claro está, le he mostrado mi solidaridad, que era todo lo que estaba dispuesta a mostrarle. Al final se ha ido y yo he pegado su teléfono con un imán en la nevera, junto al del Chino Veloz y el de Telepizza.
Así que, para celebrar que la avería ha durado apenas 24 horas, me he adentrado en ese
Para terminar, les dejo esta joyita, porque creo que ya he descubierto quiénes podrían ser los potenciales espías de mi router. No me negarán que no tiene su gracia la canción (traducida aquí al castellano) que pertenece a un grupo mallorquín de nombre Antònia Font, galardonado en 2008 con el Premio Nacional de Música de Cataluña.
Espero que les guste este toque de frikismo. Aunque, ya deberían estar acostumbrados.
